Prólogo de Laura Massolo y palabras de contratapa de Bertha Bilbao Richter en La Hora (novela), 2014.

PRÓLOGO

CÍRCULOS QUE ACERCAN A LO ILIMITADO

Una hora es un límite, como es un límite una orilla, como es el horizonte. También es un límite la muerte. Y las horas que conforman la historia de cada uno de nosotros, curiosamente, se van moviendo en círculos.

Un texto es un tejido, como es un tejido la realidad que percibimos, una sucesión de movimientos que genera movimientos y forma una trama en la que se vuelve impensable la quietud: se mueven las agujas del reloj, modifican sus contornos las orillas, cambian las tonalidades del horizonte cada día.

Un poema es, también, una parte del silencio. El silencio es, también, uno de los puntos del tejido, y aun girando en círculos como giramos, solemos detenernos en algún punto del silencio para intentar buscar allí una palabra.

Cuando al juzgar un certamen literario estamos, al fin, frente a un texto excelente, surge como inevitable el preguntarnos por esa identidad que ha llegado escondida bajo un seudónimo.

Sin duda, se trataba de alguien con una importante experiencia en las letras, un lector avezado, un poeta, un magnifico estructurador de la narrativa; alguien que no tuvo miedo de repartir voces entre varios personajes y lograr, luego, que esos mismos personajes, entre silencios y vacilaciones, fueran capaces de organizar una historia contundente.

La hora tiene la particularidad de internarse en transgresiones estilísticas propias de la narrativa ultra moderna y complace así todas las exigencias del lector actual: visualidad extrema, supresión del narrador, intensidad y ritmo, sugerencia y claridad.

Los escenarios, definidos y característicos ya en García Cabot, tienen preponderancia en función de la atmósfera de lo narrado: interminables caminos de tierra, largas orillas, piedra, bruma, soledad, aislamiento, arroyos exangües, reflejos de un sol que puede incendiarse, pequeños mundos que nos otorgan la sensación de lo desconocido, y a los que, sin embargo, ingresamos como invitados por la música del lenguaje poético y en los que quedan envueltos todos nuestros sentidos.

La multiplicidad de los perfiles psicológicos de los personajes, diferenciados desde sus registros, da cuenta de la destreza de García Cabot para establecer conexiones rotundas a partir de la fragmentación en subnarradores, acertador recurso que contribuye a mantener el suspenso durante toda la novela. Y nuevamente como rasgo propio de la literatura, la condición humana, la conciencia, el destino, las barreras insalvables.

Naturaleza hostil y muerte, voces que dicen o esperan o reclaman o acusan desde un lugar sin retorno. Pero también intriga, pasión, inocencia, degradación, engaño, procacidad. En síntesis, un escritor ilimitado puede fundir lo imposible con la realidad actual; puede construir, incluso, una novela en la que convivan lo fantástico y el policial negro.

Laura Massolo

Esperas, distracciones y el veredicto del tiempo.

Emil García Cabot en La hora, se aparta del a narración canónica que eslabona causas con efectos desde una perspectiva total o parcialmente omnisciente y propone, en cambio, un argumento textualizado desde una polifonía, voces configuradas por el fluir de las conciencias de los personajes que desconocen el sentido de lo que va a aconteciendo, tanto en sus vidas personales como en el pequeño pueblo que enmarca la novela; todo es intuido, supuesto, admitido o rechazado; como en un cruce de pinceladas en una obra pictórica  que se aprecia al ser concluida, el cierre de la novela hace posible su comprensión y la recepción del mensaje subyacente.

Si el entramado reviste originalidad, es igualmente valorable el lenguaje poético, por momentos metafórico (…); pero es quizás el tiempo , el armazón alegórico que la sustenta a través de un protagonismo colectivo en actitud de espera paciente o en determinaciones individuales a veces inexplicables que conduce a la hora en que la movilidad intermitente de la vida queda abolida ante una gran y significativa develación.

Bertha Bilbao Richter

Publicado en Critica