Palabras de María Adela Renard en la contratapa de La caracola y los sortilegios, año 2009.

La caracola y los sortilegios recupera la belleza del lenguaje correcto, aquel que comunica con claridad, precisión y sensibilidad, historias increíbles y cercanas a cada uno, deslizando el valioso mundo de los buenos sentimientos y actitudes desde la normalidad y naturalidad de episodios  que al hilvanarse se nos hacen entrañables porque han sido narrados desde “adentro”, sin sentimentalismo, sino con la fuerza inherente a la previa vivencia.

La propuesta final de “estar viajando fuera del espacio y del tiempo” es importante para enseñar que la realidad va más allá de lo inmediato y pragmático, y que se diversifica y extiende en tantas realidades.

Es una novela que debería recomendarse en las escuelas. Llena un vacío en lo que a la literatura para preadolescentes se refiere.

 

María Adela Renard

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